10 horripilantes frases en entrevistas de gestión del desempeño

Dado el éxito en visitas del anterior post sobre entrevistas de gestión del desempeño, voy a detenerme un poco más en ellas. Hoy traigo diez frases desafortunadas que los manager dicen en las entrevistas. Las he extraido de las experiencias que los propios jefes me han ido contando desde hace tiempo.

Recordemos que no se trata de ganar ni perder, tener o no la razón, sino de reforzar en esas conversaciones la implicación hacia objetivos comunes. Con las siguientes frases fulminamos las posibilidades de que eso ocurra.

1. No te preocupes, la entrevista no durará mucho.

Da a entener que es al jefe a quien realmente le preocupa la situación. O peor, como si realmente fueran a pasar un mal rato. Suena como si el jefe fuera a sacar de repente una enorme jeringuilla para endosarle al colaborador una rápida inyección dolorosa. La entrevista durará lo que tengo que durar porque es esencial para trabajar bien juntos. No queramos ser tan “guays”.

2. Puedes fijarte en “fulanito” si quieres ver cómo hacerlo bien.

Las comparaciones entre compañeros del mismo equipo pueden ayudar a salir del paso al jefe, pero pueden suponer una semilla de disputas internas. Además cada colaborador puede tener su propia forma de llegar a hacer bien algo, enriqueciendo de esa manera al equipo en su conjunto. Dejemos a “fulanito” en paz.

3. No te veo motivado.

Y con este tipo de frases arrancamos una discusión sin sentido sobre algo que difícilmente ayuda a modificar el desempeño de nadie. Seamos concretos, busquemos las observaciones objetivas que nos han alejan de los objetivos o aquellas que debemos reforzar y dejémonos de buscar explicaciones etéreas. Eso, claro está, supone que en la preparación de la entrevista vamos a dedicar mucho más tiempo que en su realización. No seamos videntes.

4. Por lo demás no tengo ninguna queja.

Con esta frase lo que transmitimos es que la entrevista la utilizamos para criticar (para quejarnos) y que le damos menos importancia a lo positivo. No tengamos tanta prisa en terminar.

5. Eso lo has trabajado bien, pero siempre hay que intentar mejorar.

Por supuesto que siempre es bueno mejorar, pero si esa apreciación la estamos realizando sobre una responsabilidad/actividad concreta hay que ser más específico. ¿Mejorar en qué sentido? ¿Qué debemos conseguir que no lo hayamos hecho ya? No nos creamos los más duros de la película.

6. Eres…

No me canso de decirlo en las sesiones de entrenamiento, no es recomendable ni eficaz entrar a valorar al colaborador como persona, simplemente se trata de valorar hechos de su rendimiento que nos parecen adecuados o no. Es lo que se denomina ser concreto y factual. No nos creamos superiores para juzgar así.

7. Pues ya está, nos vemos el año que viene y mucha suerte.

Da la impresión de que nos vamos de viaje y no nos volveremos a ver en mucho tiempo. Las entrevistas tan sólo son momentos formales para valorar juntos y ver cómo mejorar, pero por eso no podemos olvidar que lo realmente vital es el seguimiento de todos los días. Debemos implicarnos más como jefes.

8. Según lo que me han contado…

Aquí encontramos otra forma de esquivar la responsabilidad de proveer feedback. Si hemos realizado un seguimiento correcto del colaborador será sencillo identificar por nosotros mismos qué consecuencias, positivas o negativas, ha tenido su desempeño en los resultados, sin tener que traer a colación el punto de vista de otros, ajenos a la entrevista. No actuemos como el cotilla de la empresa.

9. Me parece mentira que…

Ésta es una frase manipuladora bastante frecuente en las entrevistas, con la que ciertos jefes castigan la conciencia del colaborador cuando no han estado conformes con los resultados de su desempeño en alguna actividad. Por ejemplo: “Me parece mentira que se te olvidara realizar aquella gestión”. Seamos objetivos y directos sin infringir ningún castigo moral, ayudando a describir de qué forma alternativa se podrían haber hecho las cosas.

10. A mí me gustaría que las cosas fueran de otro modo, pero la empresa me obliga…

De nuevo una frase a través de la cual el mando desliza su responsabilidad hacia otro lado. Estamos ante ese tipo de frases en que el jefe quiere quedar de bueno y pasar el “marrón” a la empresa. Esta frase tiene sus variantes como: “Qué más quisiera yo, pero la empresa…”, “Yo estoy de acuerdo contigo, pero mis jefes…”, “Yo no tengo ninguna queja, pero te digo lo que me dicen a mí…”.

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